Marceliano Santa María.
(1866-1972)
Fue
muy conocido por sus paisajismos y cuadros de historia. Alrededor de 1895
comenzó a hacer murales y grandes retratos que le habían pedido para la
realeza. Todos los paisajes que pintó eran de las hermosas de Castilla, estaba
asombrado por las maravillas de su país y siempre las pintaba. En la Guerra
Civil su salud empeoró así como claramente la situación en el país y disminuyó notablemente
su producción hasta que murió.
Iglesia
de San Emses.
Se ve que los brochazos son
tan gordos y poco controlados que se podría confundir con un leve puntillismo,
pero a pesar de todo sigue siendo un maravilloso paisaje, no arriesgándose en
los colores pero combinándolos de forma única.
Se va
ensanchando Castilla
Esta fue una de las obras más
importantes si no es que la más importante, ya que con la misma técnica que
caracteriza a Marceliano, brochazos que se confunden con puntillismo, dibujo al
Cid en un bello atardecer siendo desterrado.
Puente de Marceliano.
Un simple y bello paisaje
característico de castilla, bien manejado el reflejo, con el movimiento en el
agua y la buena combinación de colores, medio pasteles, sin poco juego de luz,
pero simplemente bello.
Casa de sombras.
Como bien o dice el título
esta pintura es reconocida por las maravillosas sombras, las cuales están tan
bien ubicadas que algunos expertos aseguran que puedes saber la hora exacta,
los mimos trazos de siempre, pero ahora los colores se ven diferente, una gama
de rojos marrones domina el cuadro.
Callejón de infancia
El título expresa muy bien
lo que el autor quiso decir, nada más que una humilde casa a las afueras de
Castilla donde Marceliano se crió y disfruto de una linda familia.
Reflejándonos
Esto lo pintó poco antes de
la guerra civil, se ve que le gustaba jugar con el reflejo de maravillosos
paisajes en el agua, demostrar que lo que se ve bien a simple viste se ve mejor
de dos puntos diferentes de perspectiva. Esto fue poco antes de que su lecho de
muerte comenzara, por eso es que es tan importante, demuestra la serenidad y
satisfacción del buen autor con su vida, su sencilla vida, el pintar lo hacía
feliz y no necesitaba más, se ve una dulce cascada fluir como su vida, tal y
como lo relata la esposa en ciertas cartas






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